martes, septiembre 03, 2024

La revolución comenzó...

 Los poderes estatales son cúmulos de competencias que se tienen respecto de los gobernados. Una maestra alguna vez -citando a Kelsen, aunque yo nunca he encontrado esa cita- me refirió a los poderes como esferas competenciales orbitando por el espacio tiempo. 

Con esta analogía quisiera visualizar el inicio de ésta revolución en la que el Poder Judicial está asediando al Poder Legislativo -ambos Federales y mexicanos-. Así me imagino a dos esferas luchando la una frente a la otra para exterminarse entre sí. Así comienza una historia nueva en este país. 3 de septiembre será recordado como el inicio.

El día de hoy, los empleados al servicio de los titulares del Poder Judicial tomaron la sede de la cámara de diputados impidiendo que una actividad legal y regulada como el trabajo parlamentario tuviera lugar. 

Los jueces y magistrados de este país han organizado la imposibilidad para que diputados puedan sesionar. 

Ahí están los mártires que se necesitan para la ignición del incendio. Ahí está la carne de cañón que alimentará las vísceras de los radicales. Ya no hay nada que hacer: Cuando uno de los tres poderes embiste al otro de forma ilegal y el otro se defiende de forma legal -Aun cuando ambos busquen el control sobre el otro- no hay forma de detener el movimiento. 

martes, agosto 20, 2024

La Reforma Judicial

 

Ayer el Poder Judicial mordió el anzuelo; uno muy atractivo y seguramente fue por eso que cayó en la trampa que se le tendió.

Para contextualizar podemos abordar el tema desde dos entradas: El poder judicial mexicano está en huelga y la opinión de quien escribe estas letras.

Respecto del primero, se propone una crónica hecha por un diario del oficialismo respecto de los hechos acontecidos; respecto del segundo he de ser sucinto en decir: Mi visión es distinta a la del presidente, no soy su partidario pero no soy su detractor. No coincido con su manera de pensar en casi nada.

Con este deslinde, debo decir que en una de las cosas donde sí coincido con el presidente es que hace falta un cambio profundo en el poder judicial mexicano, aunque no estoy convencido de que el cambio deba ser como está planteado.

Es muy sencillo, no es una cuestión de corrupción, es una cuestión de privilegios. Privilegios otorgados a cambio de mediocridad y falta de eficiencia. Ambos conceptos plenamente probados.

Es evidente que más de la mitad de los juzgadores, jueces y magistrados, tienen largas carreras en el poder judicial; es evidente también que la mayoría está ahí con base en una decisión poco argumentada en el mejor de los casos -no porque sean los mejores, sino porque eran amigos de alguien que los promovió-, aunque en el peor de los casos se han documentado muchas situaciones de nepotismo. ¿por qué tenemos que defender a esos jueces?, ¿Por qué debemos seguir pagándoles sueldos impensables para la inmensa mayoría de los mexicanos?

Privilegios tienen, de eso no queda duda. La mejor prueba de ello es el hecho de que estén levantados en paro. Con una votación del 80% de los agremiados en la JUFED, 85% de los jueces votó por desoír el mandato que les fue conferido: Impartir justicia.  Lo único que pueden defender de si mismo son sus privilegios. Hasta donde queda claro tienen sueldos enormes, tienen apoyos para casas del propio poder judicial, tienen empleados para su servicio y pensiones abultadas. Todo eso está probado. Incluso ha sido confesado y además es información pública.

Existen otros privilegios que son indubitables: Son un poder político y el poder siempre acarrea privilegios por naturaleza. Además existen privilegios que no se pueden demostrar que son aquellos que pudieran devenir de la corrupción, esos únicos son los que no se demuestran con la argumentación.

¿Cuánto debe ganar un juez? Un juez no puede ser rico, no puede estar a la altura de un empresario exitoso; de otra forma deja de ser parte de una mayoría. Un juez debería de recibir los mismo que la media de la sociedad donde habita. Debería de vivir como un ciudadano ordinario. Debería de ser un funcionario público que se dedique a servir a la sociedad, no a enriquecerse. Son vocaciones distintas; por eso aquí cabe perfectamente la crítica: Si los que están rechazando la reforma salen a marchar es porque les duele a sus intereses y si sus intereses no son los de servir -precisamente porque es lo que están dejando de hacer- entonces se demuestra que la reforma es el remedio adecuado para librarnos de esos funcionarios cuyos intereses no son los de servir a la sociedad.

Un ejemplo claro de coherencia lo mostró la Consejera Presidenta del INAI Julieta del Río. En entrevista con Adela Micha dijo claramente[1]: -No debemos confundir el cargo con el encargo, digo a ver, el cargo es tu nombramiento y tu salario, no debemos privilegiar intereses personales como tu dices (a Adela) antes que los institucionales.  A mi ¿qué me interesa? Que siga el Instituto. Que sigan estos derechos.

Esta es la diferencia en sustancia entre lo que pasa con el poder judicial y la reacción que de un poder público se puede esperar. Un Poder público no puede declararse en huelga, porque tal huelga es una afrenta no sólo para una fracción del gobierno, es una afrenta para toda la sociedad a la que sirve. Es completamente ridículo. Es como pensar que el CEO de Coca-Cola se declara en huelga, para afectar a un grupo de inversionistas; al final los afecta a todos. ¿Por qué habrían de pagarle los inversionistas al CEO de Coca-Cola, mientras está en paro?

No obsta a lo anterior destacar la paradoja que se genera. Los jueces dependen -deben su completa existencia- a que la gente no tome la justicia en sus manos. Si la gente tomara la justicia en sus manos, no necesitaríamos jueces. Y contra natura vienen los jueces a tomar la justicia en sus manos cuando de ellos se trata.

Por último en esta misma línea de pensamiento, resulta que cuando a uno le toca lidiar con la decisión de un juez se tiene que aguantar porque así lo decidió el juez: Y se va a la cárcel, y pierde su patrimonio y pierde la potestad sobre sus hijos. Cuando a los jueces, les llega una decisión legítima de un poder público que los afecta entonces brincándose todo ordenamiento conocido decide detener sus labores. No cabe otro calificativo que: INCOHERENTES

Hablemos de la otra cara de la moneda, la mediocridad y la ineficiencia con la que opera el poder judicial. ¿Cuántos juzgadores resuelven más del 50% de sus asuntos en más tiempo del que les otorgan las leyes?; ¿Cuántos jueces tienen un índice de eficiencia aceptable[2]? ¿Cuántos días de vacaciones debe tomar una persona que es mediocre e ineficiente en su trabajo?[3] Jodidos los justiciables que tenemos, actualmente, ser testigos de la arrogancia con que se conducen los juzgadores y aguantarnos a que decidan resolver cualquier cosa -que sucede en todo el mundo-. Por que no existen jueces que tengan la razón o no. Nadie tiene la razón.  Existen mejores argumentos unos que otros, a la luz de distintas ópticas; al final se resuelve lo que el juzgador quiera y se argumenta para demostrar la verdad. Como lo hago en este ejercicio.

Algunas notas respecto de este apunte:

Lo peor que puede hacer un juez es quejarse de la litigiosidad de los asuntos, si de eso vive. Sería como el talachero quejándose de que las llantas se ponchan.

La independencia judicial no es derecho de un juez, es un principio que garantiza el estado de derecho, por lo tanto es seguridad de los justiciables. No es un valor que se pueda atribuir a un juzgado. En contraposición, si los juzgadores deciden paralizar la justicia, lo que hace es destruir el estado de derecho; que es precisamente lo contrario de lo que pretenden defender con el argumento de la independencia judicial.

Finalmente, la siguiente frase nos resume en gran medida la diferencia que existe entre el número de personas que piensan como tu y la fuerza de los argumentos -convicciones-

It is the quality of one's convictions that determines success, not the number of followers



[1] En un contexto similar donde el INAI está siendo amenazado de desaparecer.

[2] Considerando el número de asunto que admiten por día y el número que resuelven

[3] Considerando que a pesar de resolver los asuntos a destiempo y con bajos niveles de eficiencia se toman entre 30 y 35 días inhábiles al año. Casi 50 días naturales sin trabajar.

jueves, julio 11, 2024

Esta es la realidad donde la trascendencia...

 En un mundo tan surreal como es este, la trascendencia no se logra tocando vidas y corazones de personas, sino dejando que los demás toquen el tuyo y a partir de ahí se cambie la realidad. 

lunes, mayo 06, 2024

Dos visiones

 Existen, en efecto, dos visiones de organizarnos políticamente diametralmente opuestas. 

El reto de ésta entrada estriba en describir cada una de esas visiones desde la propia visión que cada una defiende. No desde la perspectiva ajena de la otra visión, sino arropándola como propia, para después contrastar. 


Una visión ofrece un estado más igualitario. Tengo que destacar mis clases de Antropología Social y Derechos Humanos -con maestros con los que nunca compaginé-, para resaltar un punto toral de ésta visión del mundo: No todos tienen una fábrica, ni son dueños de medios de producción, ni son capitalistas; porque no todos pueden serlo. 

En ésta visión, el capitalista absoluto se aproxima al obrero y le dice: Yo tengo mi atención a la salud garantizada por mi dinero, la educación de mis hijos salvada, mi futuro cuando viejo asegurado. Yo te hago el favor de que trabajes conmigo para que puedas subsistir, pero sin mí no hay nada. 

Es en esta visión donde viene la revolución del proletariado. El obrero -agremiado, en masa- responde: No necesito de ti porque soy mayoría -hablando en términos absolutos, persona por persona- y puedo hacer la ley. Como puedo hacer la ley, elimino la propiedad privada; tú, rico, pierdes tus medios de producción y como estado ofreceré las garantías de salud, educación, seguridad social, trabajo y hasta derecho a descansar -recordemos que lo vemos intrínsecamente desde ésta visión. 

Evidentemente, en esta visión, no se abunda en otra falacia conceptual. Así como no todos pueden ser dueños de fabricas, tampoco todos pueden vivir como ricos. Es decir, el principio básico de la economía -la limitante de los recursos- alcanza a cualquier idea utópica de organización. 

Esta visión es particularmente evidente en un país como Cuba, -lo digo a partir de mis viajes, experiencias y dialogo con cubanos en cuba; no sólo de lecturas desde lejos- que ha vivido en esta visión -sin llegar a un extremo fanático- por mucho tiempo. 

Nota intermedia: Un extremo fanático sería un límite que en realidad no existe, donde todo se repartiera por igual todo el tiempo.    

En Cuba se vive de otra forma, no sé si bien o mal: Diferente a lo que yo conozco. En Cuba, me pareció que no hay personas muriendo -literalmente- de hambre. La mayoría de las personas tiene donde pasar la noche. La mayoría tiene niveles de educación superior. La gente no muere por culpa del estado cubano. 

El gobierno, protector del pueblo, ofrece a todos trabajo -en algunas ocasiones con sueldos irrisorios- pero trabajo al fin, ofrece sustento y vivienda. La gente en la isla pasa su vida sin demasiadas preocupaciones. No es posible generalizar, seguramente hay quienes la pasan muy mal en cuba, pero hablamos del promedio de una población. La gente hace filas de 3 horas para ser atendidos en el banco, sin necesidad de estresarse por llegar tarde al trabajo. La vida transcurre.

En el otro lado, hay otra visión, aquella que dicta que el mejor esfuerzo debe ser premiado mejor. Aquella que incentiva la desigualdad como método de superación. Y he descrito ésta desigualdad positiva antes. 

He defendido la postura de que la optimización de los recursos es una obligación para las sociedades. Es decir, deben asignarsele a los individuos que mejor los aprovechen y que puedan generar más. 

En esta visión, el acaudalado hará lo que tenga que hacer para seguir siendo acaudalado. Promulgará leyes que impongan delitos contra el patrimonio: que no me roben mis bienes, que no me despojen de mis inmuebles, que no me engañen para quitarme mis cosa -fraude-.

En esta visión, cada quien tendrá que buscar un grupo de pobres para explotarlos y seguir siendo rico. Los pobres debe permanecer pobres para que la pirámide pueda seguir de pie. Una pirámide sin base, se derrumba. Hay maneras de escalar la pirámide, pero sólo es a través de destacadas cualidades que se logra. 

Pensemos, porque no, en Estados Unidos. Si el mundo entero vieira como un típico estadounidense, necesitaríamos 5 planetas tierra cada año. VER ESTUDIO

La realidad es que Estados Unidos es un ejemplo claro de una visión que fabrica pobres para mantenerse rico. No hablemos de abusos, ni de delitos recriminables, el modelo es sencillo: Te ofrezco poco a cambio de tu trabajo, me quedo con tu trabajo y con eso hago lo poco que te doy y lo demás me lo quedo. 

No es una crítica, en este punto. En esta visión se destacan los audaces, los brillantes los inteligentes. Me parece más justa ésta forma, por cierto. 

Quiero matizar las dos visiones con algunas consideraciones:

Corrupción: Una cuestión inherente del ser humano. En el socialismo,  la corrupción se da en las cúpulas del gobierno, ahí si existe desigualdad- SIEMPRE-. En el capitalismo puro, la corrupción se da de los acaudalados en contubernio con los gobernantes ignorantes, pobres y abusivos. 

Aspectos negativos: Ambas visiones son erradas si fueran puras. En el capitalismo puro: El poder de las mayorías siempre se impondrá cuando haya miseria -No es el caso de estados unidos, porque no hay miseria-. En el socialismo puro: El estado es incapaz de satisfacer las necesidades específicas de cada individuo; lo que a la postre genera infelicidad.

Hablemos pues de felicidad: En el socialismo no hay tanta necesidad de estrés como en el capitalismo. No hay demasiada necesidad de esforzarse de más. Hay garantías, podemos ir despacio o rápido. No hay demasiados recursos -porque están más divididos- pero están garantizados. 

En el capitalismo podemos satisfacer nuestras necesidades más específicas: Quiero un maccarron francés, lo tengo. Quiero caviar ruso, lo tengo. Quiero un auto de lujo alemán, lo tengo. 

En conclusión, todo lo está en la felicidad. Y ésta tendrá su efecto en la perspectiva con la que abordemos el trabajo. 

Nota final respecto del contexto histórico: Hoy en día, en México, crece más la cultura de la holgazanería. Aquí ya no se le puede llamar huevón a nadie, por que ya son muchos y se agrupan en masas. Notese que la defensa de ésta visión siempre fue de personas trabajadoras, sin embargo, corrompido el sistema socialista lo que sigue no es la revolución del proletariado; sino la revolución de los huevones.  





 

 


martes, mayo 09, 2023

 ¿Qué tan surreal es el mundo hoy en día? Si el doctor Simi envía mensajes de amor en cadena nacional en el Radio. 

martes, junio 29, 2021

La cuarta transformación política de México

La historia (notese story; no history) detrás de los cambios políticos en México es, en cierta medida, asimilable a cualquier épica de leyenda. Quizá me equivoque al reducir mi experiencia a aquella de México, pero no soy capaz de extrapolar esa visión a la política global.

En las epopeyas se contruyen heroes a partir de causas llenas de valores sociales, los mismos que sirven para fundar las ideologías de un estado. De esta oración destacan los siguientes elementos:

1. Heroes: Aquellos que realizan actos heróicos

2. Causas llenas de valores sociales (cambie la frase 'llenas de valores sociales" por cualquier valor que cumpla con la descripción: Justas, libertarias, de equidad, etc.): Que son los principios rectores que dan respuesta a la pregunta ¿por qué habriamos de hacer o no hacer?

3. Actos heróicos (tácitamente implícito): Son las acciones que realiza el héroe para lograr su cometido. Normalmente difíciles o imposibles para el resto de los individuos. 

La asimilación a la que hago referencia tiene que entenderse en el contexto histórico de los cambios políticos en México. 

Tenemos héroes de la independencia, de la reforma y de la revolución claramente identificados por cada régimen en distintos tiempos, de forma diferente. Tenemos las causas de cada guerra distorsionadas por distintas visiones, y los actos heróicos: Que en ocasiones terminan por ser simples leyendas y en otras involucran mártires. 

Las clasificaciones, los hechos, las causas y las convicciones son debatibles y no forman parte de la tesis. Ahondemos en el elemento más importante de la comparativa. Uno no descrito hasta ahora: El villano

Para que exista el héroe, tiene que haber causas con valores sociales y actos heróicos que busquen esas causas. Para que existan causas justas, tiene que existir la injuticia. (Por poner un ejemplo) Para que exista injusticia tiene que haber un villano. Esta dualidad de todas épicas es el punto de fuga donde empieza y termina un heroe, las causas justas y los actos heróicos. 

Durante la independencia el gran villano por sobre nuestros héroes fue José Bonaparte. La independencia de México se configura a partir de la invasión francesa a España. 

Durante la reforma el villano principal se llama Antonio Lopez de Santa Anna, rescatando por diversas razones a aquellos que fueron contrarios al heroe, haya sido por defender sus ideales o hubiere sido por cambiarse al bando ganador en el último momento. Lo cierto es que al final (en destierro, ni si quiera muerto) Santa Anna era repudiado por todos los actores políticos mexicanos. Hoy en día se le reconoce como dictador y no se recuerdan sus proezas (que las tuvo) sino sus 'habilidades' como agente de bienes raíces. 

Durante la revolución, el villano se acuño durante más de 30 años. Al igual que al villano anterior se le reconoce como dictador, y aunque su recuerdo es controversial, normalmente se recuerdan más las duras condiciones en que vivían obreros y campesinos (causas justas) que los logros de su gobierno. 

Tampoco sirva este post para debatir los momentos históricos ni las remembranzas generalmente aceptadas. Pero recapacitemos: ¿Quién sería Miguel Hidalgo si España hubiera mantenido su independencia de Francia? ¿Quién hubiera sido Benito Juarez sin Santa Anna? ¿Quién habría sido Francisco Madero sin Porfirio Diaz?

Nuestro país atraviesa verdaderamente una transformación, eso no se puede negar. Pero quien proclama esa consigna podría haber únicamente comenzado el camino para que el verdadero héroe se asome de pronto.

Probablemente no estamos ante la presencia de quien recordará la historia como al héroe, sino como al villano. Ojalá que no tengamos que soportar 30 años de forja del villano perfecto o más.


 



 



sábado, octubre 07, 2017

Hola mundo!

Hoy te veo de lejos, hoy te veo desde un planeta donde no existe la estpidez gobernando.
Hoy te veo desde un lugar de donde no necesito esconderme para escribir estas letras.