domingo, octubre 19, 2008

El trámite más inutil

Para mí el trámite más inútil es el que representa chocar, y vaya que tengo experiencia en el ramo. Comencé mi historia con un idiota que tenía por mi amigo y que ocasionó que volteara mi carro. Desde entonces he ido aprendiendo como el sistema burocrático; en cuanto se refiere a tránsito municipal; ha ido en evolución, algunas veces y en declive en otras. He pasado por ministerio público, por la oficina de Tránsito del estado, por dos agencias de seguros y unos siete ajustadores. La verdad la mayoría de los choques han sido nimiedades y todo queda en fierros, como dice mi padre. Al principio casi todos fueron culpa mía, digamos los primeros tres accidentes; pero después se avecinó una serie de choques en los que yo he quedado como afectado al cien por ciento. Yo no sé por que tengo tan mala suerte, y de verdad que ahora si se que es mala suerte y no malos hábitos al conducir: El viernes me chocaron mientras esperaba mi semáforo.
Pero el caso no es el análisis de mi experiencia en cuanto a siniestros, aquí la denuncia va sobre la avalancha burocrática que se lanza sobre uno después de chocar, que más que trámites parecen políticas del gobierno encaminadas a incentivar el uso del transporte público: En resumidas cuentas, lo dejan a uno sin carro.
Lo primero que sucede es que llegan los elementos de tránsito municipal y así sin más ni más se llevan a los conductores a realizar el alcoholímetro con el médico en turno; el cual si te va bien, estará a unos quince minutos en carro del lugar del accidente; luego se debe esperar paciente en la fila de personas esperando por la prueba; en mi caso otros cuarenta minutos; para llegar con el médico, pasar el examen y encontrarme en las afueras de la central de policía, sin carro y sin dinero para pagar un taxi, caminar de vuelta al lugar donde sucedió el accidente; porque el reglamento de tránsito marca que un individuo puede ser trasladado a realizar el alcoholímetro, pero no marca que también debe ser devuelto de donde fue recogido; y continuar con el engorro de mi trámite.
Posteriormente se llevan mi carro, esto debido a que la otra persona salió positiva en cuanto a consumo de alcohol; yo me pregunto:-¿Por qué mi carro si yo ni tomé?, pero la ley es la ley y resulta que si hay alcohol envuelto en el accidente, deben llevarse los dos carros; Ahora estoy parado en medio de la situación, con mi ajustador a un lado, sin auto, sin nada.
Como fue accidente debo ir a la agencia de ministerio público a acreditar del vehículo y entregar el perdón a la otra persona, cuyo seguro se encargará de cubrir mis daños; de hecho este trámite es mucho más complicado si las personas no cuentan con seguro. El problema es que la agencia del ministerio público trabaja veinticuatro horas seguidas y descansa cuarenta y ocho. Como mi accidente entró un poco antes de que cerrara la agencia, tendré que esperar dos días a que se reabra y entonces proseguir con el papeleo: Cinco copias de mi factura, cinco copias de mi tarjeta de circulación y cinco copias de mi identificación. Después de dos días, de terminar con el protocolo en la agencia ministerial, debes trasladarte hasta el otro lado de la ciudad para ir a la oficina de tránsito municipal y que te den la liberación del automóvil. Es viernes, y como el sábado no trabaja la oficina de tránsito municipal, debo esperar hasta el lunes para poder recoger mi vehículo: Esto representa un fin de semana en camión y tres días más de pensión vehicular en el corralón, me repito: -Ni siquiera fue mi culpa, y si no recojo el carro en este momento es porque la dichosa oficina está cerrada.
El lunes, después de pasar a la oficina de tránsito, esperar una hora en la fila para llegar con la señorita y presentar tus documentos, debes ir hasta el otro lado de la ciudad nuevamente para recoger el carro del corralón. Por fin te entregan el auto, pero aún debes esperar la reparación en el taller… lo único bueno que saco de esto son muchos amigos que manejan un camión.