La Reforma Judicial
Ayer el Poder Judicial mordió el anzuelo;
uno muy atractivo y seguramente fue por eso que cayó en la trampa que se le
tendió.
Para contextualizar podemos abordar el tema
desde dos entradas: El
poder judicial mexicano está en huelga y la opinión de quien escribe estas
letras.
Respecto del primero, se propone una
crónica hecha por un diario del oficialismo respecto de los hechos acontecidos;
respecto del segundo he de ser sucinto en decir: Mi visión es distinta a la del
presidente, no soy su partidario pero no soy su detractor. No coincido con su
manera de pensar en casi nada.
Con este deslinde, debo decir que en una de
las cosas donde sí coincido con el presidente es que hace falta un cambio
profundo en el poder judicial mexicano, aunque no estoy convencido de que el
cambio deba ser como está planteado.
Es muy sencillo, no es una cuestión de
corrupción, es una cuestión de privilegios. Privilegios otorgados a cambio de
mediocridad y falta de eficiencia. Ambos conceptos plenamente probados.
Es evidente que más de la mitad de los
juzgadores, jueces y magistrados, tienen largas carreras en el poder judicial;
es evidente también que la mayoría está ahí con base en una decisión poco
argumentada en el mejor de los casos -no porque sean los mejores, sino porque
eran amigos de alguien que los promovió-, aunque en el peor de los casos se han
documentado muchas situaciones de nepotismo. ¿por qué tenemos que defender a
esos jueces?, ¿Por qué debemos seguir pagándoles sueldos impensables para la
inmensa mayoría de los mexicanos?
Privilegios tienen, de eso no queda duda. La
mejor prueba de ello es el hecho de que estén levantados en paro. Con una
votación del 80% de los agremiados en la JUFED, 85% de los jueces votó por desoír
el mandato que les fue conferido: Impartir justicia. Lo único que pueden defender de si mismo son
sus privilegios. Hasta donde queda claro tienen sueldos enormes, tienen apoyos
para casas del propio poder judicial, tienen empleados para su servicio y pensiones
abultadas. Todo eso está probado. Incluso ha sido confesado y además es información
pública.
Existen otros privilegios que son
indubitables: Son un poder político y el poder siempre acarrea privilegios por
naturaleza. Además existen privilegios que no se pueden demostrar que son aquellos
que pudieran devenir de la corrupción, esos únicos son los que no se demuestran
con la argumentación.
¿Cuánto debe ganar un juez? Un juez no
puede ser rico, no puede estar a la altura de un empresario exitoso; de otra
forma deja de ser parte de una mayoría. Un juez debería de recibir los mismo
que la media de la sociedad donde habita. Debería de vivir como un ciudadano
ordinario. Debería de ser un funcionario público que se dedique a servir a la
sociedad, no a enriquecerse. Son vocaciones distintas; por eso aquí cabe
perfectamente la crítica: Si los que están rechazando la reforma salen a
marchar es porque les duele a sus intereses y si sus intereses no son los de
servir -precisamente porque es lo que están dejando de hacer- entonces se
demuestra que la reforma es el remedio adecuado para librarnos de esos
funcionarios cuyos intereses no son los de servir a la sociedad.
Un ejemplo claro de coherencia lo mostró la
Consejera Presidenta del INAI Julieta del Río. En entrevista con Adela Micha
dijo claramente[1]:
-No debemos confundir el cargo con el encargo, digo a ver, el cargo es tu nombramiento
y tu salario, no debemos privilegiar intereses personales como tu dices (a
Adela) antes que los institucionales. A
mi ¿qué me interesa? Que siga el Instituto. Que sigan estos derechos.
Esta es la diferencia en sustancia entre lo
que pasa con el poder judicial y la reacción que de un poder público se puede
esperar. Un Poder público no puede declararse en huelga, porque tal huelga es
una afrenta no sólo para una fracción del gobierno, es una afrenta para toda la
sociedad a la que sirve. Es completamente ridículo. Es como pensar que el CEO
de Coca-Cola se declara en huelga, para afectar a un grupo de inversionistas;
al final los afecta a todos. ¿Por qué habrían de pagarle los inversionistas al
CEO de Coca-Cola, mientras está en paro?
No obsta a lo anterior destacar la paradoja
que se genera. Los jueces dependen -deben su completa existencia- a que la
gente no tome la justicia en sus manos. Si la gente tomara la justicia en sus
manos, no necesitaríamos jueces. Y contra natura vienen los jueces a tomar la
justicia en sus manos cuando de ellos se trata.
Por último en esta misma línea de
pensamiento, resulta que cuando a uno le toca lidiar con la decisión de un juez
se tiene que aguantar porque así lo decidió el juez: Y se va a la cárcel, y pierde
su patrimonio y pierde la potestad sobre sus hijos. Cuando a los jueces, les
llega una decisión legítima de un poder público que los afecta entonces brincándose
todo ordenamiento conocido decide detener sus labores. No cabe otro
calificativo que: INCOHERENTES
Hablemos de la otra cara de la moneda, la
mediocridad y la ineficiencia con la que opera el poder judicial. ¿Cuántos juzgadores
resuelven más del 50% de sus asuntos en más tiempo del que les otorgan las
leyes?; ¿Cuántos jueces tienen un índice de eficiencia aceptable[2]?
¿Cuántos días de vacaciones debe tomar una persona que es mediocre e
ineficiente en su trabajo?[3]
Jodidos los justiciables que tenemos, actualmente, ser testigos de la
arrogancia con que se conducen los juzgadores y aguantarnos a que decidan
resolver cualquier cosa -que sucede en todo el mundo-. Por que no existen
jueces que tengan la razón o no. Nadie tiene la razón. Existen mejores argumentos unos que otros, a
la luz de distintas ópticas; al final se resuelve lo que el juzgador quiera y
se argumenta para demostrar la verdad. Como lo hago en este ejercicio.
Algunas notas respecto de este apunte:
Lo peor que puede hacer un juez es quejarse
de la litigiosidad de los asuntos, si de eso vive. Sería como el talachero quejándose
de que las llantas se ponchan.
La independencia judicial no es derecho de
un juez, es un principio que garantiza el estado de derecho, por lo tanto es
seguridad de los justiciables. No es un valor que se pueda atribuir a un
juzgado. En contraposición, si los juzgadores deciden paralizar la justicia, lo
que hace es destruir el estado de derecho; que es precisamente lo contrario de
lo que pretenden defender con el argumento de la independencia judicial.
Finalmente, la siguiente frase nos resume
en gran medida la diferencia que existe entre el número de personas que piensan
como tu y la fuerza de los argumentos -convicciones-
It is the quality of
one's convictions that determines success, not the number of followers
[1] En un contexto similar donde el INAI está siendo amenazado de
desaparecer.
[2] Considerando el número de asunto que admiten por día y el número
que resuelven
[3] Considerando que a pesar de resolver los asuntos a destiempo y con
bajos niveles de eficiencia se toman entre 30 y 35 días inhábiles al año. Casi 50
días naturales sin trabajar.
