martes, junio 29, 2021

La cuarta transformación política de México

La historia (notese story; no history) detrás de los cambios políticos en México es, en cierta medida, asimilable a cualquier épica de leyenda. Quizá me equivoque al reducir mi experiencia a aquella de México, pero no soy capaz de extrapolar esa visión a la política global.

En las epopeyas se contruyen heroes a partir de causas llenas de valores sociales, los mismos que sirven para fundar las ideologías de un estado. De esta oración destacan los siguientes elementos:

1. Heroes: Aquellos que realizan actos heróicos

2. Causas llenas de valores sociales (cambie la frase 'llenas de valores sociales" por cualquier valor que cumpla con la descripción: Justas, libertarias, de equidad, etc.): Que son los principios rectores que dan respuesta a la pregunta ¿por qué habriamos de hacer o no hacer?

3. Actos heróicos (tácitamente implícito): Son las acciones que realiza el héroe para lograr su cometido. Normalmente difíciles o imposibles para el resto de los individuos. 

La asimilación a la que hago referencia tiene que entenderse en el contexto histórico de los cambios políticos en México. 

Tenemos héroes de la independencia, de la reforma y de la revolución claramente identificados por cada régimen en distintos tiempos, de forma diferente. Tenemos las causas de cada guerra distorsionadas por distintas visiones, y los actos heróicos: Que en ocasiones terminan por ser simples leyendas y en otras involucran mártires. 

Las clasificaciones, los hechos, las causas y las convicciones son debatibles y no forman parte de la tesis. Ahondemos en el elemento más importante de la comparativa. Uno no descrito hasta ahora: El villano

Para que exista el héroe, tiene que haber causas con valores sociales y actos heróicos que busquen esas causas. Para que existan causas justas, tiene que existir la injuticia. (Por poner un ejemplo) Para que exista injusticia tiene que haber un villano. Esta dualidad de todas épicas es el punto de fuga donde empieza y termina un heroe, las causas justas y los actos heróicos. 

Durante la independencia el gran villano por sobre nuestros héroes fue José Bonaparte. La independencia de México se configura a partir de la invasión francesa a España. 

Durante la reforma el villano principal se llama Antonio Lopez de Santa Anna, rescatando por diversas razones a aquellos que fueron contrarios al heroe, haya sido por defender sus ideales o hubiere sido por cambiarse al bando ganador en el último momento. Lo cierto es que al final (en destierro, ni si quiera muerto) Santa Anna era repudiado por todos los actores políticos mexicanos. Hoy en día se le reconoce como dictador y no se recuerdan sus proezas (que las tuvo) sino sus 'habilidades' como agente de bienes raíces. 

Durante la revolución, el villano se acuño durante más de 30 años. Al igual que al villano anterior se le reconoce como dictador, y aunque su recuerdo es controversial, normalmente se recuerdan más las duras condiciones en que vivían obreros y campesinos (causas justas) que los logros de su gobierno. 

Tampoco sirva este post para debatir los momentos históricos ni las remembranzas generalmente aceptadas. Pero recapacitemos: ¿Quién sería Miguel Hidalgo si España hubiera mantenido su independencia de Francia? ¿Quién hubiera sido Benito Juarez sin Santa Anna? ¿Quién habría sido Francisco Madero sin Porfirio Diaz?

Nuestro país atraviesa verdaderamente una transformación, eso no se puede negar. Pero quien proclama esa consigna podría haber únicamente comenzado el camino para que el verdadero héroe se asome de pronto.

Probablemente no estamos ante la presencia de quien recordará la historia como al héroe, sino como al villano. Ojalá que no tengamos que soportar 30 años de forja del villano perfecto o más.


 



 



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