sábado, agosto 15, 2009

Llegando a Londres

Llegué al aeropuerto y todo parecía muy complejo, había que hacer una larga fila para registrarse en la zona correspondiente: yo tenía miedo por lo que mi primo me contó y pensé en tratar de hacer las cosas lo mejor que pude; es decir, sonreírle a la encargada de admisiones todo el tiempo: Fue más fácil de lo que creí, en un santiamén ya estaba buscando mi equipaje, ese iba a ser un gran problema debido al tamaño y peso del mismo. Por suerte en el aeropuerto todo está preparado para discapacitados. Después de recoger mis maletas, había que pasar por aduanas; aun sabiendo que llevaba más productos (como cigarros y tequila) de los que podía pasar, decidí irme por la fila donde indicaba nada que declarar: No hubo problema. Salí y tomé el camión a Central London. Oh decepción al legar a la ciudad y encontrarte con que el metro es un porquería (dos veces cancelaron mi tren), en todas las estaciones tienes que caminar y subir muchísimas escaleras, la ciudad está vacía, nunca hay tráfico pues sólo hay como 2 carros en cada cruce y finalmente las calles no son más anchas de dos carriles: yo me imaginaba otra cosa. De cualquier forma ya llegue a mi hostal del primer día, a ver que pasa…
PD: El idiota de Poncho se equivoca, cuando llueve en Londres no son tres gotitas y ya; cuando llueve en Londres: diluvia.

0 Comentarios:

Publicar un comentario

Suscribirse a Comentarios de la entrada [Atom]

<< Página Principal