viernes, octubre 13, 2006

Viernes por la mañana

Es curioso, son las ocho y media de la mañana y el salón de clase está mas vacío que lleno; La desvelada de la noche anterior, el insomnio que causa el otoño, y probablemente una gran cruda, son las principales causas que impidieron que el aula estuviera en su máxima ocupación.

El grupo que no tenía abasto en una sala para cuarenta estudiantes, hoy se comparaba con un templo budista en el centro de un pueblito mexicano.

A pesar de que yo, personalmente anoche me fuí de farra, heme aquí.

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